Inicialmente las pelotas de rugby se hacían con vejigas de cerdo infladas con aire por lo que adoptaban una forma de ciruela; es decir que eran mucho más grandes y redondeadas de lo que son hoy.
Algunas personas creen que la forma más alargada se desarrolló porque era más adecuada para un juego como el rugby en el que se participa tanto corriendo con el balón en las manos así como pateándolo.



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